Los salones de venta, vacíos. Los vendedores en grupo y conversando ante la ausencia de clientes. Ya nadie entra y el que lo hace es para preguntar algo que no tiene respuesta: el precio.

Ayer se publicó la ley de Emergencia Económica en la que quedaron establecidos los nuevos valores que se aplicarán a los 0 km en concepto de Impuesto Interno a partir del 1 de enero. Sin modificaciones a lo que ya se había aprobado en Diputados, la norma establece que a partir del primer día de 2020 los vehículos con precio mayorista desde $1.300.000 (que se transforman en automóviles que cotizan alrededor de $1.700.000 al público) pagarán un impuesto del 20% que se transforma en tasa efectiva del 25%; y desde $2.400.000 (alrededor del $3.100.000 al público), uno del 35% que se transforma tasa efectiva del 54 por ciento.

Alberto Príncipe, presidente de la Cámara del Comercio Automotor (CCA), señaló que las concesionarias “toman la decisión de vender o no dependiendo de los stocks. Las fábricas que no pudieron vender las unidades con los subsidios del Estado las están vendiendo a los concesionarios al precio ‘viejo’ porque en enero cambian los precios”.

Príncipe preside la entidad que reúne a los concesionarios de usados, en donde señala que la situación es de “desconcierto. Los usados de dos o tres años se venden porque tiene precio, pero el resto no porque no saben si van a recuperar. Ahora hay que evaluar la medida y proyectarla, y cada concesionario va a tomar la decisión que crea mejor en un escenario de fuerte desconcierto y de caída de las ventas”.

Pero no todos están tan pesimistas. El titular de la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores, Hugo Belcecastro, señaló que el nuevo esquema impositivo “no es tan malo como muchos creen. En realidad afecta fuertemente a los importados de alta gama que son solo el 3% del mercado”.

El concesionario señaló que el año está cerrado en medio de un “clima muy raro”. “Si uno mira los números de patentamientos al 23 de diciembre, son mayores que al 23 de noviembre, algo que nunca sucede”. La razón que encuentra el concesionario es que “muchos adelantaron su decisión de compra por el impuesto y las marcas ‘topearon’ los precios de las unidades, tanto que en algunos casos se registran bajas de hasta 180.000 pesos para que no paguen el impuesto interno”, detallaron.

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