Era un regreso esperado en Zárate, después de casi cuatro años Emanuel Cusolito volvía a subir a un ring en su Ciudad. El gimnasio del Club Independiente fue el escenario y Claudio “La Serpiente” Echegaray, el rival.

Mucha gente en el “Omar Olguin” de la calle Independencia, un hijo de Zárate volvía a subir al ring en la Ciudad pero, por ahí las expectativas superaron a lo que se vio enñel encordado.

Emanuel había sido claro en conferencia de prensa los días previos al festival, sobre su rival, “es un zurdo complicado que viene realizando una muy buena campaña por eso será una pelea difícil”, y el mismo Echegaray le dio la razón. Escurridizo, rápido de manos, movedizo, lo complicó de entrada.

El local durante los diez rounds, nunca encontró la medida para colocar sus golpes; el blanco se le iba y le cruzaba sus manos con mucha puntería. Para colmo de males, en el tercer round sufrió un corte por cabezazo en el arco superciliar derecho, que lo tuvo a maltraer, por su sangrado, el resto de la contienda.

El sanluiseño hacía su negocio, entraba y salía imponiendo su distancia, mientras que “La Ardilla” parecía más lento y sin poder resolver lo que le planteaban.

Un nuevo cabezazo del visitante, hizo que el árbitro le descontara un punto en las tarjetas, elementos que a esa altura lo favorecían.

Con la sangre a cuestas, Cusolito salio a jugarse en los últimos dos rounds pero no pudo, las replicas de “La Serpiente” daban en el objetivo y en los cruces siempre salía bien parado, hasta haciéndolo trastabillar con un cruce de derecha en el cierre del combate.

Final de tarjetas que dieron, dos empate y una tercera ganador a Echegaray. Final de murmullos entre el público y muchos reclamos, junto a sonrisas sarcásticas, desde el rincón del venido de San Luis.

Final de un 2019 para Emanuel, que no fue el que esperaba pero con seguridad, se abre la página 2020 y para un Campeón de la Vida como él, todo es posible.

La tarjeta de Enlace Crítico tenía tres puntos a favor del sanluiseño.