Por Juan Ignacio Romero –  (Alumno de 1er. Año de la Tecnicatura Superior en Comunicación Social del Instituto Superior Nº 15 – Docente: Licenciada Luciana N.V.Fernández – Prácticas Profesonales 1)… Pedro José María Berón Podestá. es el entrenador del Plantel Superior de Náutico Arsenal. El encuentro fue en el “quincho de rugby” de la institución ribereña de Zárate.

Mate de por medio comenzó la charla con Pedro que tiene 27 años, es profesor de Educación Física y actualmente, además de ser el Head Coach del “Ombú”, se desempeña también como Preparador Físico tanto de Superior como de las categorías Juveniles.

Fue jugador de rugby hasta que una lesión en la espalda lo obligó a alejarse activamente del deporte, pero siempre se mantuvo cerca de su querido “tricolor” siendo entrenador y coordinador de las categorías infantiles, juveniles y en 2017 “agarró una papa caliente” luego del descenso de la primera y se puso al frente de su máximo desafío.

A fines del 2018 fue galardonado con el premio más importante que distingue a un jugador, entrenador, dirigente o allegado que trabaja por el rugby de Náutico Arsenal: el Premio CAP (gorra en inglés).

-¿Qué es el rugby para vos?

-El rugby es todo para mí, o casi todo. Está un escaloncito por debajo de mi familia, pero después es todo. Fue parte importante de mi formación, fue parte importante del camino que siguió mi vida y hoy en día es parte importante del camino que quiero seguir con mi vida porque espero poder seguir dedicándome al rugby hoy como entrenador o preparador físico. Es más, todos los planes que tengo de estudios y trabajo en mi futuro van relacionados un poco a seguir con el rugby, pero básicamente es todo.

Mi mamá me manda mensajes a las 7 de la mañana para avisarme que juegan Los Pumas (NdeR: El seleccionado argentino de rugby), me pregunta cómo salieron, se enoja cuando pierden. La mayoría de mis amigos están dentro del rugby. Básicamente es una parte fundamental de mi vida el rugby.

-¿Cómo comenzó tu vínculo con el deporte?

-Básicamente, empezó en el Club Dorrego. Siempre lo manejaron los primos de mi mamá y las reuniones del lado materno de la familia siempre fueron en el club.

Cuando tenía ocho años empecé a jugar al básquet en el Club Atlético Defensores Unidos y cuando íbamos al Dorrego siempre estaba un tal Martín “Sumo” Vega   que en ese momento no sabía quién era, solo que jugaba al rugby y le decía a mi mamá que me lleve al club a entrenar. A básquet fui dos o tres meses y me aburrí, después la convencieron a mi mamá. Como mi papá había jugado al rugby en San Pedro un tiempito y conocía un poco como era, entonces me llevaron un sábado. Mis primeros entrenadores fueron Emiliano Navari y Jorge Barrientos. A Jorge lo tengo ahora como jugador en Plantel Superior invirtiéndose los roles.

En el primer entrenamiento ya había chicos que aún siguen, como Alejo Rodríguez Castañeda y Maximiliano Guerrero. Nos tackleamos un poco, me encantó revolcarme y al sábado siguiente, sin saber jugar, fuimos a un encuentro con Sociedad Hebraica Argentina y metí dos o tres tries porque era un ‘gordito potente’. Desde ese primer entrenamiento no deje nunca más.

-¿Cómo ves al club, desde que llegaste, hasta la actualidad?

-El club desde que yo llegué con 8 años evolucionó un montón. Creo que no tanto como el rugby en general, ni tanto como lo que debió haber crecido durante estos años. Las relaciones institucionales entre Sub-Comisión de Rugby y Comisión Directiva crecieron, la cantidad de chicos creció, el nivel de competencia, entrenadores y formación también creció. Creo que estamos un paso adelante, aunque a mi parecer, con el tiempo que pasó deberíamos estar dos o tres pasos más adelante, pero desde que llegué evolucionó. Hay una cancha más, eso habla de que se evolucionó.

-¿Qué cambiarías dentro del club?

-No habría nada que cambiar. Hay que seguir trabajando. Le agregaría un proyecto institucional de formación a largo plazo, de retención de entrenadores, sumar gente para colaborar y después yo creo que con eso y con la gente que hay, que no es mucha, pero tira un montón para adelante, este club tiene que caminar solo.

-¿Cómo es ser el responsable del plantel superior de Náutico Arsenal?

-Ser entrenador del Plantel Superior es un lindo desafío. Como responsabilidad, es una linda responsabilidad. Soy entrenador de algunos compañeros con los que recientemente compartí cancha, de algunos entrenadores míos y de amigos. Desde el punto de vista de la contención yo siento que el grupo me banca, me apoya mucho y los que están en la Sub-Comisión y los que laburan en el club también, así que es una linda tarea la que me tocó estos tres años. No me pesa, la disfruto y no la siento como una carga tampoco. Es parte de seguir formando, siento que es similar a cuando fui entrenador de Menores de 15 o de Infantiles con el agregado de jugar el sábado por los puntos, de que te vayan a ver y de que la gente esté bastante pendiente de los resultados del equipo te agrega ese plus adrenalina que es lindo y te acerca un poco a lo que uno sentía como jugador. Si bien no es igual, se aproxima bastante.

-Tuviste, como entrenador, buenos y malos momentos ¿Cómo llevas emocionalmente esos momentos?

-La verdad que sí, me tocaron vivir muchos lindos momentos. Por ahí el primer año que fue el momento más lindo, no sé si estaba tan preparado para algo así y por ahí lo viví con la euforia del jugador o ex jugador que recientemente se retira porque si bien yo elegí ser el entrenador del Plantel, no sé si fue una decisión bien pensada o trabajada. Por suerte el equipo estaba con la cabeza en seguir adelante y creo que yo no fui un actor principal de lo que fue el ascenso. Básicamente estaba para acompañar y los que estuvieron básicamente fueron los jugadores. Lo que yo mas disfrute, fueron estos dos años que me pude formar un poco mas como entrenador, empecé a ver el juego de otro lado, con otra perspectiva. Lo empecé a disfrutar desde el otro lado.

El año pasado, que nos tocó descender, yo siento que ahí empecé a evolucionar en la manera de ver el juego y de intentar que se juegue con otra dinámica, con otra lectura y modernizar un poquito el juego para hacerlo más dinámico y más acorde a las necesidades y a las características especificas de los jugadores que teníamos. Si bien después no se dieron los resultados por un montón de factores y se termino descendiendo no lo sentí como un mal momento para mí, pero si para el club porque nunca es lindo un descenso, porque era parte de lo que podía pasar.

-¿Cómo ves al equipo este año?

-Este año si se está sufriendo un poco más, porque creo que hay una obligación sobre todo moral de volver a ascender. Creo que este año con bases más solidas, con una idea más clara de que si se logra el objetivo, este año van a sentar precedentes para poder lograr la permanencia en Segunda y no estar rebotando y dependiendo de los buenos o malos resultados de un año a otro.

-¿Te arrepentís de algo?

-Arrepentirme, no porque las cosas que pasaron, pasaron, fueron lo que fueron e hicieron lo que hoy es. Por ahí tuve errores que los reconozco y los uso como aprendizaje, pero como arrepentirme, no. Creo que siempre me mantuve en una línea de lo que considero que está bien hacer y de lo que consideraba que es lo mejor para el club y para el equipo y estoy muy conforme con eso. Las decisiones del pasado son re fáciles de analizar con el diario del lunes porque se tomaron cuando se tenían que tomar, se mantuvieron, se siguió una línea y yo creo que nunca me fui de lo que yo creía correcto hacer en ese momento, así que no me arrepiento.

Sí acepto errores. Este año empezamos a laburar más lo que es el aspecto físico que por ahí lo dejé de lado un poco el año pasado, dejándole menos tiempo por querer entrenar y querer crear un poco más de volumen de juego, mas sistema ofensivo y defensivo, lectura de juego, pero bueno, es parte del aprendizaje y es parte de seguir creciendo como entrenador y formador.

-¿Cómo te ves en 5 años?

-Calculo que como ahora, con alguna herramienta más en el bolsillo. El año que viene arranco la licenciatura en alto rendimiento para continuar con Educación Física y tener una herramienta más.

Seguiré formándome como entrenador de rugby y seguramente voy a seguir ligado al club de alguna u otra forma. Hoy no veo claro cómo, pero creo que no tengo bases tan sólidas como para sostenerme en una línea de tiempo y mirar tanto para adelante. Por ahí en cinco años me hacés la misma pregunta y la tengo más clara, pero hoy no lo tengo tan claro.