Crónica desde la ruta de la muerte…

El sol cae como plomo sobre mi cabeza. Bajo el rutinario andar de la ciudad, (tránsito alocado, bocinas que suenan, escarabajos volkwagen), una guerra se libra en esta parte candente del planeta. Por Sebastián Galarza desde Jalisco, en el oeste mexicano. Estoy transitando por una de las rutas más peligrosas del mundo. Este es el oeste mexicano, ruta de paso y flujo constante de personas, mafias, drogas y migrantes ilegales centroamericanos rumbo al norte, rumbo a un difuso "sueño americano". La sociedad vive en jaque, víctimas que adolecen de una grave enfermedad regional latinoamericana llamada impunidad. Pueblos y ciudades cercadas por patrullas militares, hombres anónimos de rostros tapados con verdugos negros ostentan armamento poderoso. La guerra convive a diario con el pueblo. Viajando por las carreteras o las calles, el visitante...