La bodeguita del medio, el bar de la revolución…

El caminante continúa la senda, no se detiene. Las fronteras no existen, las urgencias  tampoco. El ciudadano del mundo no tiene un lugar, tiene miles. No tiene una nacionalidad. Tiene todas. Por Sebastián Galarza, desde Guadalajara. México. El monumento a la Minerva había quedado atrás. Caminaba por la avenida Vallarta en una tarde calurosa, típica de septiembre en esta parte del mundo. El sol del crepúsculo acariciaba suavemente las hojas de limoneros y palmeras: iba acabando su viaje hacia el otro horizonte. Un vientito agradable se colaba por las ventanillas abiertas de los escarabajos volkswagen. Iba camino a casa. Pensaba en literatura.Sentía deseos de escribir alguna historia, de esas cotidianas, ocultas, las de siempre, pero no me salía nada. Estaba como en blanco.Disfrutaba del paisaje citadino. Arcos, monumentos, plazas y...